Sara Mazur

Una mente inquieta

En 2014, la revista Computer Sweden nombró a Sara Mazur la mujer más poderosa del país en el ámbito de la informática. Todo un logro teniendo en cuenta que nunca planificó su trayectoria profesional.

Texto Cari Simmons Foto Daniel Roos

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Datos

Sara Mazur
Nacimiento: 1966 en Gotemburgo, Suecia.
Residencia: Una casa restaurada del siglo XIX a las afueras de Estocolmo.
Lugar de trabajo: Kista, al noroeste del centro de Estocolmo.
Familia: Marido, hijo e hija, más dos hijas adultas de un matrimonio anterior del marido.
Aficiones: Montar a caballo, esquiar y otras actividades al aire libre, las casas antiguas, la buena gastronomía y el buen vino.
Formación: Máster y doctorado en física de plasma de fusión del Real Instituto de Tecnología (KTH).
Premios: Nombrada “Mujer más poderosa de Suecia en el ámbito de la informática” por Computer Sweden y “Modelo femenino del año” por el boletín de la industria de telecomunicaciones Telekomnyheterna en 2014. También ha recibido un doctorado honorario de la Universidad Tecnológica de Luleå.
Talento oculto: “Soy muy buena armando muebles de IKEA. Es como un juego de Lego, pero para adultos. Me gustan las actividades de construcción”.

Sara Mazur siempre supo que quería trabajar en investigación, pero nunca se planteó planificar al detalle su trayectoria profesional. Y ni en sueños hubiese imaginado que un día sería directora de investigación de Ericsson, el gigante sueco de tecnología de la información y telecomunicaciones. Fruto de su experiencia, Mazur afirma: “Creo que es mejor no dedicar demasiado tiempo a planificar la carrera. Es mejor centrarse en lo que te gusta hacer y hacerlo bien”.

Mazur se incorporó a Ericsson en 1995 tras doctorarse en física de plasma de fusión. Pasó los primeros años investigando las antenas adaptativas. En 2012, fue nombrada directora de investigación. “Es fantástico trabajar en una empresa situada a la vanguardia tecnológica, desarrollando tecnologías que influirán en la vida de todos”, dice Mazur.

Con tantas opciones tecnológicas, quizás el mayor desafío para Mazur sea elegir la tecnología que ofrezca más valor a largo plazo para la empresa.

Los sistemas 5G constituyen una de las áreas de foco por las que apuesta Ericsson Research. También investiga redes y nubes para la sociedad interconectada, la transformación mediante TIC (tecnología de la información y comunicación) de industrias y de la prestación de servicios, y la gestión y explotación de próxima generación de la información, incluidos big data y análisis de datos. Ericsson Research también ha creado un incubador tecnológico llamado Ericsson Garage. Cualquier persona puede proponer una idea y, si se acepta, dejar su tarea habitual y concentrarse en convertir la innovación en un prototipo.

Como ejemplo de las innovaciones surgidas del Garage, se ha desarrollado una herramienta para la banca a distancia en colaboración con un banco sueco. Otro producto del Garage es una aplicación con Universal Music para ver eventos en directo en teléfonos celulares y proyectarlos instantáneamente sobre una pantalla.

“La innovación puede ser un desafío en una empresa grande como la nuestra, que cuenta con un pasado importante”, admite Mazur. Pero también recalca que parte de la cultura de la empresa incluye el derecho al fracaso. “Si trabajamos en algo y no culmina en un producto, no pasa nada, porque hemos aprendido algo durante el proceso”.

Pero está claro que a la empresa no le han faltado éxitos. Cerca del 40% del tráfico móvil mundial corre sobre redes de Ericsson y la empresa posee más de 35 000 patentes. Cuando Mazur tenía más tiempo para investigar, llegó a patentar 69 inventos, relacionados principalmente con sistemas de antenas inteligentes para sistemas de comunicación móviles.

“Los buenos inventos son fruto del trabajo bien hecho y de tener problemas interesantes que resolver”, dice. “Cuando tienes un problema que no sabes cómo solucionar, tiendes a pensar en él continuamente y de repente, mientras estás lavando los platos, te dices: ‘Ahora entiendo; así es cómo funciona’“.

A Mazur siempre le ha interesado saber cómo funcionan las cosas. “Ayudaba a mi padre a hacer reparaciones en casa y siempre me gustaron las matemáticas: su lógica y su objetividad se adaptan bien a mi personalidad”, explica.

Mazur pasa mucho tiempo hablando con gente y participando en su trabajo. “Es habitual compartir tecnologías dentro de la empresa; hay 650 personas brillantes en Ericsson Research que me ayudan a estar al día”, dice. Añade que aproximadamente la mitad del personal de Ericsson Research tiene un doctorado y el resto tiene un máster.

¿Y qué tipo de mundo nos pronostica una persona que trabaja en la vanguardia de la tecnología?

“Cuando era niña, pensaba que mi abuela, que nació en 1900, había conocido muchas cosas nuevas: los automóviles, la televisión, y tantas otras cosas. Pero yo también he visto muchos cambios espectaculares y mis hijos están viendo incluso más. A los niños de hoy les cuesta imaginar un mundo sin Google e Internet, o incluso una época en que solo existían líneas fijas de teléfono. Todavía no sabemos cómo la tecnología cambiará nuestra vida. Sin embargo, sí sabemos que esta revolución tecnológica seguirá evolucionando y cada vez más deprisa”.

Sara Mazur en uno de los centros de investigación de Ericsson.

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