El holismo consiste en tener una visión global, en considerar un sistema, organización o individuo como un todo, para así comprender cómo encajan sus partes entre sí; de lo contrario, pueden pasarse por alto importantes causas subyacentes de un mal rendimiento. Por ejemplo, en el caso de un médico que solamente diagnostica síntomas físicos, pueden ignorarse algunos problemas psicológicos ocultos tras un problema de salud que en un futuro pueden llegar a provocar otras enfermedades.
En el caso de las empresas, el camino hacia la excelencia empresarial también consiste en tener una visión holística de la compañía, en la que se incluyen la investigación y desarrollo, la fabricación, la calidad y sostenibilidad, el marketing y ventas, la comunicación, etc. Mejorando cada uno de estos procesos, a la vez que prestando atención al conjunto, es posible mejorar el rendimiento de toda la empresa.
En grandes multinacionales con filiales en distintos lugares del mundo, esta tarea no resulta sencilla. Requiere un liderazgo inspirador y eficaz, a la vez que un entendimiento común del destino del camino y un deseo común de recorrerlo hasta el final. Por muy largo que pueda resultar el camino, cada paso tiene su recompensa, como por ejemplo la reducción en el consumo de materias primas y energía, el compromiso de los empleados y una posición más fuerte en el mercado.
En un futuro lejano, puede que incluso logremos alcanzar una visión holística de la sociedad y la humanidad, y que no sea tan necesario defender la excelencia ante aquellos que van en dirección contraria. Lamentablemente, la falsificación de productos sigue siendo un negocio nocivo llevado a cabo por personas sin escrúpulos y, por desgracia, podemos encontrar falsificaciones en todas partes.
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Madeleine de Laval
Redactora Jefe
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