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Cómo avanza SKF hacia las cero emisiones netas

La lucha contra el calentamiento global ocupa un lugar destacado en la agenda de muchas grandes empresas, incluida SKF. Tras alcanzar el objetivo de cero emisiones netas en sus propias operaciones en 2030, la empresa pretende extenderlo a toda su cadena de suministro, desde la materia prima hasta el producto terminado, para 2050.

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“Estamos inmersos en una transformación global cuya trascendencia iguala –o incluso supera– la electrificación o la digitalización de la industria, y en la que cada vez más empresas empiezan a emprender iniciativas”, afirma Johan Lannering, director de sostenibilidad y SKF Nova.

Lannering se refiere a las crecientes implicaciones estratégicas de la crisis climática mundial. Implementar soluciones sostenibles y reducir los gases de efecto invernadero no será un proyecto que dure un par de años. Los mercados están cambiando para siempre. Y cuanto antes nos adaptemos a la nueva situación, mejor posicionados estaremos.

“Para formar parte de este viaje y aprovechar las oportunidades que se presenten, no creo que haya ninguna empresa mejor posicionada que SKF”, continúa. “Contamos con personas de gran talento en todos los ámbitos de la empresa que lo harán posible. Trabajaremos con nuestros clientes, pero también marcaremos el camino que se debe seguir, a través de mejoras en nuestras propias operaciones y en nuestra cadena de suministro”.

La ciencia climática no deja lugar a dudas y conocemos la hoja de ruta que ha sido trazada. Según el Acuerdo de París, el mundo debe alcanzar las cero emisiones netas para 2050. Sin embargo, la brecha entre lo que nos dice la ciencia y las medidas que estamos tomando es enorme: 2023 va camino a convertirse en el año con más emisiones de CO2 de la historia de la humanidad.

Según una investigación publicada por la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Sídney, el mayor emisor global es el sector industrial. En 2018 liberó a la atmósfera 20,1 gigatoneladas de CO2, equivalente al 35 % del total mundial. Para las empresas industriales, la urgente necesidad de descarbonización presenta enormes desafíos y oportunidades: en sus propias operaciones, en sus cadenas de suministro y con sus clientes.

Johan Lannering, director de sostenibilidad y SKF Nova.
Rob Jenkinson, gerente de sostenibilidad y EHS (medioambiente, higiene y seguridad) y director de operaciones.

Empresas pioneras se suman a la iniciativa para limitar el aumento de temperatura

Muchas empresas están transformando gradualmente su forma de hacer negocios y fijando objetivos ambiciosos alineados con la ciencia climática. Más de 1000 empresas pioneras, entre las cuales desde 2021 se incluye SKF, se han unido a la Iniciativa de objetivos basados en la ciencia (SBTi), que las ayuda a establecer objetivos de emisiones que estén suficientemente alineados con los objetivos del Acuerdo de París, es decir, limitar el aumento de la temperatura mundial a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales. Para ello, será necesario reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la mitad para 2030 y lograr cero emisiones netas para 2050.

Sin embargo, a principios de este año, el informe Power Forward 4.0 del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) reveló que solo el 20 % de las empresas de la lista Fortune 500 tienen objetivos basados en la ciencia, aunque el 60 % haya establecido un compromiso relacionado con el clima o la energía.

Las fábricas de SKF en Bangalore y Mysore, India, han formalizado contratos de compra de energía solar. Como resultado, más del 80 % de la energía consumida por las plantas procede de fuentes renovables.

Interdependencia sectorial

SKF cree que puede contribuir significativamente, desde sus propios recursos, a crear un mundo libre de carbono. Para ello, quiere impulsar la innovación y el crecimiento, para sí misma y también para sus clientes.

“Alcanzar este objetivo exigirá una gran dedicación y compromiso, tanto de las personas que trabajan en nuestras propias operaciones como de las que trabajan para nuestros proveedores en la cadena de valor global”, explica Rickard Gustafson, director ejecutivo de SKF.

“Harán falta cambio e innovación, implementados masivamente a una velocidad nunca vista hasta ahora. Pero no podemos hacerlo solos. Trabajaremos con todos los grupos de interés en defensa de este compromiso. Por nuestra parte, nuestra actitud frente a la tarea será la misma de siempre: determinación, competencia y confianza. Porque somos ingenieros. Resolver problemas forma parte de nuestro trabajo. En definitiva, la descarbonización ya está en marcha en SKF”.

Pero hay muchas influencias y dependencias que intervienen en el logro de estos objetivos. Las industrias dependen de proveedores, que pueden convertirse en clientes en el otro extremo de la cadena. Para conseguir una cadena de valor con cero emisiones netas de principio a fin, SKF deberá trabajar con los proveedores de sus materias primas, especialmente el acero, y también con el sistema logístico al final de la cadena.

Harán falta cambio e innovación, implementados masivamente a una velocidad nunca vista hasta ahora. Pero no podemos hacerlo solos

Rickard Gustafson
Director ejecutivo de SKF

SKF lanza una agenda de reducción de emisiones

SKF ha establecido una agenda clara que enmarcará su propia contribución a la lucha contra el cambio climático. La empresa ha puesto en marcha un programa ambicioso para que toda su cadena de valor –desde la materia prima hasta el producto terminado entregado al cliente– llegue a las cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050.

Rob Jenkinson, gerente de sostenibilidad y EHS (medioambiente, higiene y seguridad) y director de operaciones, ha formado parte del equipo multidisciplinario que ha desarrollado los aspectos más destacados de la estrategia de descarbonización de la empresa. Gracias a ellos, SKF cuenta con una base sólida sobre la que construir.

“SKF estudia el impacto del CO2 en su propia organización desde 2001. Y desde 2007, los ingresos de SKF han crecido un 60 % al tiempo que las emisiones de carbono derivadas de la producción se han reducido un 40 %”, explica.

Sin embargo, las iniciativas de SKF, por muy importantes que sean, deben integrarse en un esfuerzo global. Solas, las empresas no pueden llevar al mundo adonde debe llegar. Los gobiernos también deben cumplir su papel, con políticas valientes y coordinadas. De la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) y otras iniciativas, deberán salir compromisos positivos y vinculantes que impulsen acciones duraderas. Eso significa asignar un costo económico a las emisiones de carbono en todo el mundo que refleje los costos medioambientales y sociales reales. De este modo, la industria y las empresas estarán motivadas para tomar medidas para reducirlas y, finalmente, eliminarlas.

La empresa escocesa Orbital y SKF colaboran en un proyecto conjunto que utiliza tecnología de turbinas mareomotrices flotantes.

SKF como facilitadora de los objetivos del cliente

“Una de las mejores maneras de convertirnos en un facilitador clave de la transición desde una economía basada en el carbono hacia una economía libre de carbono es a través de nuestros clientes. SKF cuenta con productos, sistemas y servicios que pueden facilitar el crecimiento de las tecnologías limpias, tanto las existentes como las emergentes”, afirma Jenkinson.

De hecho, SKF ya ha aportado tecnología e innovación a tecnologías limpias como las turbinas eólicas y los vehículos eléctricos, y colabora en proyectos pioneros con el emergente sector de la energía mareomotriz.

SKF puede apoyar a sus clientes en la reducción de las emisiones de carbono a través de la optimización de productos propios y de los sistemas de los clientes. Por ejemplo, ofreciéndoles productos con menos peso y fricción, y ayudándolos a diseñar sistemas energéticamente más eficientes, con menos emisiones de carbono.

Como señala Jenkinson: “podemos generar ahorros importantes para nuestros clientes de todos los sectores en términos energéticos y de emisiones, simplemente optimizando el diseño de nuestros productos y de los suyos”. En este caso, la solución pasa por fabricar productos más eficientes, más ligeros y más duraderos, además de apoyar a los clientes con proyectos avanzados de modelado y simulación para mejorar los diseños de sus sistemas. Los contratos de Rendimiento de equipos giratorios también pueden minimizar el uso ineficiente de la energía y de las emisiones de carbono y, con ello, optimizar el rendimiento de los procesos de los clientes.

“Si combinamos todos estos enfoques, podemos contribuir significativamente a la transformación hacia un mundo libre de carbono y, al mismo tiempo, impulsar la innovación y el crecimiento para SKF y nuestros clientes”, agrega Jenkinson.

“Pero nuestras obligaciones morales y empresariales no se limitan a nuestra capacidad para facilitar la transformación de nuestros clientes. También debemos reducir las emisiones de carbono de nuestras propias operaciones y actividades, y las de nuestra cadena de suministro ampliada. Con ello, damos un ejemplo positivo a nuestros clientes, proveedores y otros grupos de interés, y creamos una ventaja competitiva duradera mediante la reducción de costos y riesgos”.

“Por otro lado, cada vez más clientes esperan de SKF un abastecimiento responsable, con productos de menos impacto en su producción”, continúa Jenkinson.

“Muchos clientes nuestros ya no consideran solo el impacto de sus productos y procesos en la fase de uso –cuando las máquinas están funcionando– sino que quieren comprender y reducir el impacto en procesos anteriores, durante la fabricación de esas máquinas”.

En colaboración con la empresa canadiense Boralex, SKF está desarrollando un nuevo tablero de comando para ayudar a los operadores de parques eólicos a optimizar la eficiencia de las turbinas eólicas.

La cadena de suministro es igual de importante que las operaciones propias

SKF se ha fijado el objetivo de tener cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en su cadena de suministro y sus operaciones para 2050. Esto significa tener cero emisiones netas en toda la cadena de valor de SKF, desde la materia prima hasta el producto terminado entregado al cliente, para el año 2050 como máximo. Se prevé lograr cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en las operaciones propias de SKF mucho antes, para 2030. Los objetivos de SKF se alinean con los objetivos más ambiciosos del Acuerdo de París, que pretenden limitar el calentamiento global a 1,5 °C.

SKF ha marcado un camino creíble, transparente, pero al mismo tiempo audaz, para alcanzar las cero emisiones netas en 2050, y ha elaborado objetivos intermedios quinquenales para cada categoría. De este modo, la empresa puede adaptar los objetivos a la evolución de las tecnologías nuevas y las medidas gubernamentales necesarias.

La producción de acero es responsable del 7 % de las emisiones de carbono del mundo. Como observa el director ejecutivo de SKF, Rickard Gustafson: “de los procesos previos en la cadena de suministro de SKF, la producción de acero es, con mucha diferencia, la mayor fuente de emisiones de carbono. La transición desde la infraestructura global actual de producción de acero hacia otra que sea neutra en emisiones de carbono implica un esfuerzo enorme. Ya estamos trabajando con nuestros proveedores de acero, pero estamos limitados en la magnitud de los cambios que podemos impulsar unilateralmente. Trabajaremos junto a otros usuarios industriales del acero con ideas afines para propugnar los cambios estructurales necesarios, concretamente a través de nuestra participación activa en las iniciativas SteelZero y ResponsibleSteel”.

Se han fijado prioridades importantes

En esencia, SKF está centrando sus esfuerzos en varios frentes dentro de su propia organización global y con sus proveedores. En el caso de sus propias operaciones, el objetivo de cero emisiones netas para 2030 se logrará mediante mejoras importantes de la eficiencia energética y de materiales, y el uso de fuentes de energía 100 % renovables. Uno de los principales desafíos es eliminar el uso del gas en los procesos de calefacción industrial y de edificios, y sustituirlo por biomasa o electricidad.

“Confiamos en poder superar este desafío, ya que dos plantas nuestras ya lo han hecho y dos más han iniciado el proceso de transición”, afirma Rob Jenkinson.

La prioridad es centrarse en las acciones de más impacto en la reducción de las emisiones globales de SKF, es decir, las actividades que generan 10 000 toneladas de carbono o más. Dentro de estas actividades, se incluyen los materiales directos, las operaciones propias de SKF, el transporte a los clientes y desde los proveedores, la informática, el material indirecto, los desplazamientos de los empleados y los viajes de negocios.

“El siguiente emisor en importancia de gases de efecto invernadero es el transporte”, continúa Jenkinson. Para ello, SKF evita en la medida de lo posible el uso del transporte aéreo y se propone especificar el método de transporte más eficiente en sus envíos. Nuevamente, para animar al sector del transporte a realizar cambios profundos, SKF plantea un enfoque colaborativo.

Cuando celebró el centenario de su fundación, en 2007, la empresa era muy consciente de que su tecnología podía contribuir significativamente al ahorro energético a escala global, como efectivamente sucedió. Como señaló uno de los responsables de investigación de aquella época, Fred Lucas: “tenemos que cambiar nuestro comportamiento para que pueda beneficiar a las generaciones futuras”. Aquellas palabras no han perdido nada de su acierto y, hoy, son más urgentes que nunca.

Como dice Rob Jenkinson: “lograr cero emisiones netas para 2050 parece un objetivo lejano, pero lograrlo supondrá un desafío enorme que exigirá inversiones billonarias”. Detener el cambio climático es uno de los mayores retos a los que se haya enfrentado el mundo y, para reducir las emisiones de carbono, SKF opina que la industria debe dar pasos más allá del ámbito estricto de sus responsabilidades.

El objetivo de SKF de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero se alinea con la SBTi

SKF se ha unido a la Iniciativa de objetivos basados en la ciencia (SBTi), que ayuda a las empresas a fijar metas en materia de emisiones que se alineen con los ambiciosos objetivos estipulados en el Acuerdo de París. El objetivo de la empresa es lograr cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en sus operaciones propias en 2030, que se ampliará a cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en toda la cadena de suministro para 2050.

Las metas de la organización han sido fijadas por las mismas personas que serán responsables de alcanzarlas. Todas las metas estarán alineadas con la SBTi y englobarán todos los gases de efecto invernadero relevantes, no solo el dióxido de carbono. Por lo tanto, las metas de SKF en materia de clima utilizarán las mismas definiciones estipuladas por la SBTi.

SKF calcula que las emisiones generadas por sus propias operaciones y las de su cadena de proveedores y las actividades relacionadas suman cerca de 1,8 millones de toneladas de CO2e. La fuente más importante está relacionada con la adquisición de material directo, principalmente acero y componentes del acero, seguida de las emisiones derivadas de las operaciones y la logística de la empresa.