Corriente ascendente

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En Rusia, una nueva división de Energomash se dedica a la producción de soplantes de aspiración para centrales eléctricas en el mercado nacional
y de la CEI. Sin embargo, sus objetivos a largo plazo son más ambiciosos.

Industria

Desmontada y transportada en 1942 desde un Leningrado devastado por la guerra, la planta Sibenergomash de Energomash ahora está firmemente arraigada en Barnaul, Siberia. A lo largo de los años, la fábrica se ha especializado en la producción de calderas para centrales eléctricas y los sistemas de ventilación que necesitan. Sin embargo, en 2007, ante el creciente interés en sistemas de ventilación para otros sectores, la empresa creó una división separada para la producción de ventiladores y soplantes industriales.

“Nuestros clientes no proceden exclusivamente del sector energético”, dice Stepan Losev, diseñador jefe de la nueva división. “También somos proveedores de empresas metalúrgicas, el sector de materiales de construcción y la industria química y petrolera. En los últimos años, el sector energético ha supuesto el 25 por ciento de nuestros pedidos, por lo que es lógico tratarlo como un negocio independiente”.

El equipo directivo de la nueva división destaca por su juventud. Ninguno de los empleados clave pasa de los 30 años y, juntos, le dan un aire fresco a su trabajo.

“Tenemos previsto entrar en el mercado occidental en los próximos años”, dice Losev, de 28 años. “De momento, estamos estudiando cómo podemos cumplir las especificaciones técnicas y normas de certificación exigidas a los productos en Europa. Con la crisis económica y la devaluación del rublo, nuestros precios son mucho más competitivos; ahora simplemente tenemos que asegurarnos de que nuestros productos tengan la calidad necesaria”.

En su esfuerzo por mejorar la calidad y la fiabilidad de los productos fabricados, se han revaluado los componentes que utilizamos, dice Andrei Shurov, director de producción de la nueva división. “Hay varios factores que determinan la vida útil de estas máquinas”, dice. “Si trabajan en un entorno agresivo, por ejemplo, en una central eléctrica de carbón, se gastan las palas de los ventiladores. Pero si la máquina trabaja con aire limpio, su durabilidad depende totalmente de los rodamientos usados. Por eso hemos empezado a ofrecer rodamientos occidentales de mayor calidad como opción en todos nuestros diseños. Si el cliente elige estas opciones, podemos alargar la garantía”.

Mejorar la calidad de los productos no solo es importante para acceder a mercados occidentales, según Losev, sino que también es un factor clave en Rusia y los países de la CEI. “Los consumidores de aquí son cada vez más exigentes”, continúa. “Suministramos máquinas a una central eléctrica de Kazajistán y el cliente ha decidido que vale la pena invertir más en calidad a cambio de una garantía más larga. Si una pala sale disparada de uno de estos ventiladores, puede suponer el paro forzoso de una central de 800 MW. Estamos hablando de dejar sin electricidad a media ciudad. Incluso si ya tienes el recambio que necesitas, tardarás al menos un mes en reparar la avería. Si hay que fabricar las piezas a partir de cero, tardará al menos medio año. Por lo tanto, el cliente está dispuesto a pagar más para tener la certeza de que eso no ocurrirá”.

El uso de una nueva generación de lubricantes también brinda ahorros a los clientes, dice Shurov. Antes, había que enfriar los líquidos lubricantes antes de devolverlos a los rodamientos. Sin embargo, el uso de lubricantes más viscosos hace innecesario este costoso proceso. Es otra opción que ha encontrado una buena aceptación entre los clientes.

Losev nota que esta clase de innovaciones no son frecuentes en Rusia. No obstante, la decisión de Energomash de reducir radicalmente la media de edad de sus altos directivos ya está dando buenos resultados. “Durante las condiciones caóticas de los años 90, a una persona cualificada le resultaba casi imposible ganarse la vida dignamente en la industria pesada de Rusia”, dice Losev, “así que la gente buscaba empleo en otros países o en otros sectores, y es ahora cuando empieza a mejorar la situación. Eso significa que hay un importante salto generacional: la gente que trabaja en este sector tiene menos de 30 años o más de 50. Los directivos pertenecientes al segundo grupo tienden a resistirse al cambio porque todavía tienen la filosofía anticuada de la época soviética”.

La decisión de crear un departamento independiente dedicado a la fabricación de ventiladores y soplantes industriales ya está reorganizando la planta de Barnaul. Antes, los procesos de producción estaban diseminados por distintos edificios donde también se fabrican calderas para centrales eléctricas. “Para reducir costes, hemos racionalizado nuestras instalaciones de producción, asegurándonos de que todo se hace en la misma nave”, dice Losev. “Así, el ciclo de producción es mucho más eficiente y trasladamos el ahorro conseguido al cliente”.

Las mejoras en la eficiencia del proceso de producción son vitales. Cada artículo se diseña y construye a medida, lo que limita las posibilidades para usar técnicas de producción en serie. “Hay diseños básicos que pueden adaptarse”, dice Shurov, “pero básicamente cada pedido es único”.

Con este enfoque orientado al cliente y una disposición a aplicar tecnologías innovadoras, Losev encara con optimismo las perspectivas para la nueva división de Sibenergomash, a pesar de la crisis económica actual. “Nuestro plan para este año es crecer y creemos que nuestro volumen de ventas aumentará… quizás no mucho, pero creemos que aumentará”.

Suministrar los productos adecuados

SKF suministra a Sibenergomash una variedad de rodamientos, soportes de rodamientos y lubricantes, trabajando en estrecha colaboración con el equipo de SKF en Moscú para seleccionar los productos adecuados para cada pedido. Los productos de SKF y las décadas de experiencia de Sibenergomash en Rusia suelen ser una buena combinación, dice Stepan Losev, diseñador jefe de la nueva división. “Ocurre a menudo que una central eléctrica pone al día sus instalaciones y quiere sustituir, por ejemplo, los rodamientos soviéticos instalados en máquinas que construimos hace 30 años, así que hay muchas oportunidades compartidas. Muchas veces incorporamos a SKF en nuestros proyectos y a menudo SKF hace lo mismo con nosotros”.

“El apoyo técnico de SKF es un tema que merece una consideración aparte porque constituye una ventaja enorme”, dice. “Ningún otro proveedor de rodamientos en el mercado ruso y de los países de la CEI puede ofrecer esa clase de apoyo. Puede haber alternativas de productos disponibles en el mercado, pero no cuentan con el respaldo de los centros de servicio especializados que tiene SKF en Rusia, que también pueden impartir formación a nuestro personal”.

 

 

 

 

 

 



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