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Felicidad y rentabilidad

Está demostrado: los trabajadores positivos y que se involucran son más productivos. De hecho, son cruciales para el éxito de sus empresas.

Texto Allison Jackson Foto Robin Boyden

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Datos

Il costo del disimpegno

Secondo la Gallup, esiste una profonda correlazione tra il livello di impegno dei dipendenti e i risultati aziendali in termini di redditività e produttività.

La Gallup ha riscontrato che le organizzazioni che nel 2010 e 2011 avevano in media 9,3 collaboratori “impegnati” per ogni collaboratore “attivamente disimpegnato” avevano registrato un aumento degli utili per azione (UPA) pari al 147 percento rispetto alla concorrenza.

Le aziende nelle quali i lavoratori “impegnati” erano in media 2,6 registravano, invece, una riduzione dell’UPA pari al 2 percento rispetto ai concorrenti. Ciò è dovuto al fatto che i collaboratori demotivati sono più inclini a fruire di permessi per malattia, a compiere furti in azienda e a lasciare il lavoro dietro compensi più elevati.

A livello nazionale, la Gallup stima che i lavoratori “attivamente disimpegnati” costino ogni anno agli Stati Uniti una cifra che pari a 410 miliardi di euro. In Germania, il costo è compreso tra 112 e 138 miliardi di euro, mentre nel Regno Unito va da 65 a 87 miliardi di euro.

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Langley Group

El tópico de que un trabajador feliz es un trabajador productivo poco a poco va ganando adeptos entre los máximos responsables de las empresas.

Así, cada vez más empresas invierten en el bienestar físico y psíquico de sus empleados para mejorar su rendimiento y, se espera, la rentabilidad de la empresa. Las estrategias incluyen desde mesas de juegos y puestos de cerveza los viernes, hasta centros de fitness y eventos sociales. Pero el objetivo siempre es el mismo: incrementar la productividad mediante la mejora de su felicidad y de su salud.

Desde una perspectiva teórica, la idea es estupenda. ¿Pero realmente produce resultados tangibles?

Shawn Achor, presidente de la consultora de investigación aplicada Good Think Inc., cree que sí. En su libro The Happiness Advantage, Achor aporta multitud de datos que confirman que los trabajadores positivos superan ampliamente a sus colegas pesimistas en un amplio espectro de sectores. “No queda duda de que estas políticas son muy rentables [para las empresas],” dice Achor, investigador e instructor en psicología positiva del trabajo.

Por ejemplo, dice Achor, los vendedores optimistas venden un 56% más que sus homólogos pesimistas, y los médicos que tienen una actitud positiva muestran casi tres veces más inteligencia y creatividad que los médicos que manifiestan una actitud neutra. “Abundan los datos que demuestran que los trabajadores felices son más productivos, venden más, se desenvuelven mejor en cargos de responsabilidad, puntúan más alto en las escalas de rendimiento y cobran más”, dice Achor.

A pesar de la existencia de múltiples estudios que respaldan el vínculo entre la felicidad de los trabajadores y su productividad, la mayoría de las empresas todavía no han dado pasos para mejorar el bienestar global de sus empleados. Según la última encuesta State of the Global Workplace del grupo de investigación estadounidense Gallup, sólo el 13% de los empleados de 142 países se sentían “vinculados” con su trabajo, mientras que el 87% restante se sentía “poco vinculado” o “activamente desvinculado”.

Los trabajadores vinculados están comprometidos, los trabajadores no vinculados se limitan a cumplir el horario, y los trabajadores activamente desvinculados intentan perjudicar la empresa. Los resultados sugieren que “a nivel global, el trabajo suele ser fuente de frustración, más que de satisfacción”, dice Gallup. “También significa que incontables lugares de trabajo en todo el mundo son menos productivos y menos seguros de lo que podrían ser”.

Pero algunas empresas lo han entendido.

Adobe Systems, considerada por la revista Forbes una de las empresas más felices de los Estados Unidos, ha implantado varias estrategias, como horarios flexibles, programas de salud y fitness o actos sociales, para potenciar el bienestar general de sus más de 11.000 empleados alrededor del mundo.

El objetivo es “crear un entorno que favorezca el éxito personal y que a la vez contribuya al éxito de la empresa”.

Hace tres años, la empresa sustituyó su anticuado proceso de revisión anual del rendimiento por un sistema en el que los supervisores facilitan a los empleados información continuada y en tiempo real sobre sus progresos. “El proceso anual consumía un tiempo desproporcionado, era tan temido como una visita al dentista por supervisores y empleados, y se asociaba a un pico de bajas voluntarias durante los meses posteriores a la revisión”, dice Adobe. “Se centraba en el rendimiento pasado en lugar de priorizar la evolución futura de una persona”.

Con el nuevo sistema, los directivos de Adobe se han ahorrado 80.000 horas que antes se dedicaban a las revisiones, y las bajas de la empresa han descendido progresivamente.

Además, mejorar la felicidad de los empleados no siempre requiere una inversión económica. Un estudio indica que el simple acto de enviar y recibir correos electrónicos puede aumentar la sensación de conexión social de los empleados e impactar significativamente en su rendimiento.

El Massachusetts Institute of Technology, en Estados Unidos, analizó el tráfico de correos y el impacto financiero de 2.600 empleados de IBM.  Halló que los que tenían vínculos fuertes de comunicación electrónica con su supervisor y sus colegas ganaban más dinero para IBM que los empleados más distantes: una media de 948 dólares por cada correo.

A la australiana Sue Langley, especialista en inteligencia emocional y psicología positiva, estos resultados no le sorprenden. “Si creamos un entorno positivo, obtenemos personas y resultados positivos”, dice Langley, presidenta de la organización de formación  y asesoramiento Emotional Intelligence Worldwide.

Pero Langley recalca que la psicología positiva no pretende “ignorar” los problemas en el trabajo y “fingir ser felices”. Se trata de buscar un mayor equilibrio. Y la experiencia le dice que funciona. Uno de sus clientes, una empresa australiana con unos 8.000 trabajadores, redujo un 40% sus bajas por enfermedad y triplicó sus ingresos a los tres años de implantar estrategias destinadas a fomentar un entorno laboral más positivo. Los cambios incluyeron tableros donde los empleados podían anotar pensamientos positivos, revisiones de rendimiento centradas en los puntos fuertes y no en los débiles, y empezar las reuniones contando chistes.

Sin embargo, estas estrategias tienden a tener menos éxito cuando las empresas no las consultan antes con sus empleados.

“Muchas empresas implantan medidas al azar en lugar de preguntar a los empleados qué quieren”, dice Tyna Taskila, investigadora de la consultora británica de investigación aplicada The Work Foundation. “La clave para asegurar la vinculación de los empleados es involucrarles desde el primer momento en la planificación e implantación de los programas de bienestar”.

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