Óptica a medida

 

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Resumen

AMOS
– Fundada en 1983.
– AMOS diseña y fabrica sistemas optomecánicos en tres áreas: equipos para probar satélites en tierra, equipos a bordo para satélites y transbordadores espaciales, y equipos para la astronomía profesional. Compite con una docena de fabricantes de telescopios en todo el mundo.
– Mercados: Europa, Estados Unidos, India, Israel, Corea.
– Entre sus clientes, se incluyen la ESA (Agencia Espacial Europea), Alcatel (Francia), el ESO (Observatorio Europeo Austral), Gran Telescopio Canarias, y el Commissariat à l´Energie Atomique (Francia).
– Es difícil calcular el volumen de negocio ya que los ingresos varían en función de la fase en que se encuentren los distintos proyectos. Los costes de explotación de AMOS ascienden a unos 12 millones de euros al año.

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Una empresa belga dedicada a la óptica y la mecánica de alto nivel ha puesto su mira en las estrellas… y otros cuerpos celestes.

 

 

En 2004, cuando los astrónomos observaron por primera vez el planeta 2M1207b, el primero fuera del sistema solar en ser fotografiado, usaron los telescopios del Observatorio La Silla-Paranal en Chile. En una de sus instalaciones, el observatorio está utilizando sistemas ópticos fabricados por Advanced Mechanical and Optical Systems, o AMOS, de Bélgica, en un telescopio de 3,6 metros. Ahora, otro telescopio con un espejo de 3,6 metros de ancho, fabricado para ARIES, el Aryabhata Research Institute of Observational Sciences en el norte de la India, está a punto de viajar desde la planta de AMOS en Bélgica hasta Devasthal, una montaña de 2.500 metros de alto en Uttarakhand.

«No sólo hay que cumplir requisitos técnicos», dice Jean-Pierre Chisogne, director comercial y de marketing de AMOS, mientras conduce el vehículo de prueba durante los últimos 400 kilómetros del trayecto a Devasthal. «Tenemos que estudiar el transporte de nuestros productos a destino, lo que condiciona el diseño y el plazo de entrega. En cada curva, mi colega decía: ‘ni hablar’, sigue diciendo, recordando el camino de subida por la montaña, «pero lo haremos, a pesar de la carretera estrecha y las vacas en la calzada».

«AMOS tiene su sede a las afueras de la ciudad de Lieja en Bélgica. Tenemos el río Mosa casi debajo de la ventana y podemos enviar nuestro equipo para satélites y astronomía profesional a cualquier lugar desde el puerto de Amberes», explica Chisogne.

AMOS tiene unos 80 empleados, más de la mitad de ellos técnicos o ingenieros, en su mayoría provenientes de la Universidad de Lieja y el prestigioso Instituto de Astrofísica.

«Nuestros ingenieros quieren desafíos», dice Chisogne mientras acompaña a Evolution por una oficina diáfana y silenciosa donde casi todas las pantallas muestran espectaculares diseños en 3D. «El personal es bastante joven y trabaja en la vanguardia del diseño y la fabricación de instrumentos ópticos. Quieren resolver problemas nuevos; de lo contrario, se aburren».

La mayoría de los productos de AMOS se construyen específicamente para una aplicación concreta. Lo que se vende es el prototipo y eso dificulta predecir dónde pueden surgir problemas (que no siempre están relacionados con la tecnología).

«Cuando se producen piezas únicas, es difícil calcular el precio», explica Chisogne. «¿Cómo sabes cuánto cuesta algo cuando nunca lo has hecho antes? A veces, no ganamos suficiente dinero, nuestros presupuestos se quedan cortos. Pero preparar ofertas y tener siempre a mano la última tecnología hace de mi trabajo algo muy interesante».

Entramos en un taller lleno de gente, aparatos enormes, ordenadores portátiles, planos y destornilladores. La mayoría de los proyectos llevan muchos años funcionando. El proyecto para la India, por ejemplo, ya lleva seis años en marcha. Chisogne señala un espejo líquido de 3,6 metros de ancho montado en el taller. A diferencia del espejo utilizado en Chile en 2004, que se hizo de vidrio y era casi plano, este espejo, que se utiliza en la generación más moderna de telescopios, parece un cuenco gigantesco y se llenará con entre 400 y 600 kilogramos de mercurio. La ventaja del espejo líquido, comparado con un espejo de vidrio, es que sólo se tarda un par de meses en fabricarse, en vez de años.

Los telescopios que AMOS diseña y fabrica para satélites y transbordadores espaciales son considerablemente más pequeños. Los telescopios para la ESA (Agencia Espacial Europea) y la NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio estadounidense) pesan menos de 2 kilos. El eterno reto es que los instrumentos sean lo más ligeros posible, ya que cada gramo de material que se envía al espacio cuesta unos 15 euros.

«Hasta ahora, nuestros clientes han sido no comerciales (institutos, universidades y centros de astronomía) pero últimamente se han iniciado conversaciones con propietarios de satélites para telecomunicaciones que están interesados en probar sus equipos en nuestras cámaras de vacío que simulan el espacio exterior», dice Chisogne.

Estas cámaras, diseñadas para simular presiones y condiciones de vuelo, pueden medir hasta siete metros de alto y casi lo mismo de ancho. Las placas térmicas pueden resistir temperaturas desde –269 hasta +100 grados Celsius. También es posible simular estrellas. Con un colimador (otro producto de AMOS, similar a un telescopio al revés), se crea una fuente de luz que se comporta como una estrella. Utilizando el colimador se pueden tomar ciertas mediciones para ajustar los datos recogidos en el espacio real que se utilizan, por ejemplo, para estimar la masa de una estrella.

«Durante los 10 últimos años, se han descubierto unos 400 planetas nuevos a pocos años luz de nuestro sistema solar», dice Chisogne. «La mitad han sido detectados gracias a productos de AMOS. En total, conocemos aproximadamente el 4 por ciento del material del universo».

Por lo tanto, aún queda un 96 por ciento por descubrir. «Por desgracia, no hay mucho margen de ganancia en esto y, por lo tanto, a pocas empresas les interesa participar», dice Chisogne. «Creo que el mercado seguirá más o menos como está hoy durante muchos años»


Movimiento mínimo con los actuadores y rodamientos de SKF

Los telescopios de AMOS se desplazan con una gran precisión, y es extremadamente importante encontrar el equilibrio entre rigidez y baja fricción puesto que un pequeñísimo movimiento del telescopio produce un cambio enorme de ángulo en el espacio. Además, el movimiento del telescopio no se debe ver afectado por cambios de temperatura (los telescopios suelen situarse en montañas altas donde los cambios de temperatura son extremos). SKF suministra actuadores y rodamientos para los telescopios de AMOS que aseguran una precisión máxima.