Sin parar

A excepción de las paradas planificadas, las máquinas de la fábrica de celulosa y cartón de Iggesund en Suecia trabajan día y noche, expuestas todo el año al calor, la humedad y a presiones altas. Los dispositivos de monitoreo de SKF juegan un papel fundamental a la hora de asegurar el buen estado de los equipos.

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La fábrica de celulosa y cartón de Iggesund, en el norte de Suecia, produce dos de las mejores marcas de cartón del mundo, Invercote e Incada. Por su durabilidad y versatilidad de diseño, estos productos de alta calidad son muy valorados por fabricantes de alimentos, productores de champán y perfumistas de renombre mundial, entre otros clientes.

Abastecer al mercado con un material de embalaje tan especial exige un proceso planificado al detalle. Por un lado, porque sus clientes exigen una calidad máxima. Y, por otro lado, porque solo es posible cubrir la elevada demanda con una producción continua. Aparte de las paradas de mantenimiento planificadas, las máquinas trabajan día y noche, todo el año.

Eso obliga a la fábrica a llevar las máquinas al límite de su capacidad, en condiciones extremas de calor, humedad y presión. Todos los componentes, incluidos los rodamientos, están sometidos a un desgaste elevado. Evitar las fallas es una prioridad máxima en Iggesund. Al tratarse de un proceso cíclico, optimizado e interconectado, el costo de una paralización imprevista de la producción puede llegar a 18 000 euros por hora.

Las dos torres de cocción de Iggesund, una para madera de pino y otra para madera de abedul.

El proceso de monitoreo

Sin embargo, y gracias al proceso de monitoreo extenso y exhaustivo aplicado por Iggesund y respaldado por SKF, las máquinas raras veces fallan. Equipada con casi todos los modelos de rodamientos de SKF, la fábrica recibe visitas de control de SKF cada tres semanas en el marco de una relación de trabajo estrecha entre las dos empresas.

Tuvimos suerte, se podría haber producido una falla catastrófica en cuestión de horas

En algunas de las máquinas de la fábrica, se han instalado dispositivos de monitoreo automáticos; otros deben comprobarse manualmente. Los dispositivos de monitoreo de SKF recopilan e interpretan los datos de cada máquina y luego los envían para que los analice la persona responsable de monitorear la máquina en cuestión. Hay unos 250 puntos de medición conectados a los dispositivos de monitoreo de condición de SKF.
Un caso práctico ayudará a entender su funcionamiento. Cuando Lennart, miembro del equipo de monitoreo, observó una anomalía en el gráfico que informaba del rendimiento de una máquina, pudo aprovechar una parada planificada para inspeccionar el rodamiento de rodillos CARB identificado como origen de la incidencia.
Unos días más tarde, cuando el equipo pudo desarmar el rodamiento, descubrió que estaba a punto de romperse. “Tuvimos suerte”, dice Lennart. “Se podría haber producido una falla catastrófica en cuestión de horas”.

SKF e Iggesund

Para SKF, su colaboración con Iggesund es motivo de orgullo. Asegurar una rotación confiable en este entorno operativo versátil y exigente requiere una combinación óptima de hardware, software, conocimientos y experiencia. Afortunadamente, Iggesund y SKF se apoyan en una suma de unos 400 años de experiencia y conocimientos en sus sectores respectivos.

LA FÁBRICA DE IGGESUND

La fábrica de celulosa de Iggesund fue fundada en 1685 en la ciudad homónima, situada en la Costa Alta, en el noreste de Suecia, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La fábrica de cartón está situada en Strömsbruk, 36 kilómetros al norte.

Hoy, la fábrica integrada de celulosa y cartón es controlada mayoritariamente por el Grupo Holmen, que ha invertido grandes sumas para convertir Iggesund en líder mundial del sector de embalaje.

Iggesund prioriza la sustentabilidad en la producción de su papel de gama alta. Gestiona diferentes tipos de materia prima y recicla todos los residuos derivados de la producción para fabricar celulosa o generar energía eléctrica.

Toda la celulosa utilizada para fabricar cartón se produce in situ y se bombea en estado líquido a la máquina de cartón. Con una viscosidad parecida a la leche agria, se hierve en enormes torres de agua, y posteriormente es desecada, prensada, enrollada y preparada para su envío.

La fábrica misma genera todo el calor que necesita para sus procesos, y el excedente se distribuye a la red comunitaria cercana. También produce casi toda la electricidad que consume.