Subida en el sector de ascensores

 

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Resumen

Montanari Giulio & C es líder mundial en la fabricación de engranajes y componentes mecánicos de alta calidad para ascensores. Tiene 150 empleados y en 2006 alcanzó ventas por 50 millones de euros y un volumen de producción de 24.000 unidades. En 2007, Montanari vendió 30.000 unidades, un 20 por ciento más que el año anterior. La sede social se encuentra en Módena, Italia. El negocio familiar es dirigido por Giulio Montanari, fundador y presidente del Consejo de Administración, Orianna Montanari, presidenta, y su hijo, Massimo Montanari, director general.

 

Desde sus comienzos en 1970, la empresa de Giulio Montanari no ha parado de crecer. Ahora suministra unos 6.000 productos relacionados con los ascensores a clientes de todo el mundo.

Como joven mecánicoen una fábrica de tractores de Fiat cerca de Módena, en Italia, Giulio Montanari juró que no pasaría toda su vida profesional como un simple número de una planta. Y viene cumpliendo su promesa desde hace 40 años. La empresa que él y su mujer pusieron en marcha en 1970, Giulio Montanari & C., tiene hoy un volumen de negocio de 50 millones de euros y sus ventas han ido creciendo cada año desde su creación. Su actividad principal –y la fuente de su prosperidad– es el sector de ascensores.

Hoy en día hay más de 8,3 millones de ascensores funcionando en todo el mundo. Aunque ese número era significativamente menor cuando Montanari inició su actividad, Italia tenía la mayor concentración de ascensores del mundo en aquel tiempo, recuerda Orianna Montanari, esposa de Giulio y presidenta de la empresa.

No obstante, cuando empezó su negocio, Giulio Montanari no pensaba dedicarse a los ascensores, sino a fabricar piezas para tractores. Un día, se cruzó por casualidad con un amigo que le habló de las oportunidades que ofrecía el sector de ascensores. Italia todavía estaba en pleno auge económico, iniciado en los años 60, y uno de los sectores más pujantes era la construcción. Por consiguiente, muchas empresas italianas estaban produciendo pequeños volúmenes de ascensores y necesitaban poleas de desvío y otros componentes mecánicos. Montanari se lanzó y el negocio cobró vuelo.

«Nunca hemos tenido un mal año», dice Orianna Montanari. «Si no se venden ascensores nuevos, hay que actualizar o sustituir los existentes».

Pero no fue fácil. «Durante años trabajamos 17 horas todos los días. Sólo descansábamos en Navidad», continúa Orianna. Al principio, ella siguió trabajando para otra empresa pero, un fin de semana, después de ver trabajar a su marido, decidió probar el torneado. «Me mostró cómo se hacía y me gustó», dice. «Fui practicando y le mostré lo que había hecho. Le pareció bien así que me dediqué a ello a tiempo completo».

En 1973, se creó un polígono industrial en Torazzi, a las afueras de Módena, cerca de la sede actual de Montanari. El matrimonio decidió trasladar allí su empresa. Dos años después, produjeron su primer engranaje. Para entonces, ya habían sumado empresas alemanas a su clientela italiana y la calidad era primordial. Iniciaron una relación comercial con SKF que aún continúa.

 

En 1985, la empresase trasladó a su sede actual en Vía Bulgaria, en Módena. Desde entonces, las instalaciones han crecido desde los 9.000 metros cuadrados hasta más de 25.000, en un complejo con varios edificios. La línea de productos se ha ido ampliando hasta alcanzar los 6.000, con 10 tamaños de cabrestantes y cientos de componentes. Los productos se pueden personalizar por carga estática, par motor, tipo de hueco o tipo de fijación. La gama de productos de la empresa incluye máquinas sin engranajes, poleas de tracción y de desvío, volantes, bancadas, motores eléctricos, mecanismos de seguridad, reguladores de velocidad, puntos de fijación de cables y diversos componentes electrónicos, además de cajas de engranajes.

Hoy, la empresa tiene cerca de 2.500 clientes por todo el mundo. El 80 por ciento de sus ventas se producen fuera de Italia. Vender en la Unión Europea presentaba ciertas dificultades hasta 1999, cuando se flexibilizaron las directivas comunitarias sobre engranajes y componentes mecánicos para ascensores. Ahora, Montanari ya no tiene que fabricar componentes distintos para cada país miembro, pero conserva la capacidad para adaptar la producción a las necesidades de clientes y mercados específicos. Así, entre 2000 y 2003, a pesar de la recesión mundial, Montanari dobló su volumen de ventas.

 

La estrategia de la empresaes ofrecer productos de calidad y un servicio eficiente a todos sus clientes, independientemente de su tamaño. Sus ventajas competitivas se basan en calidad, precio y servicio al cliente. «El servicio es lo que nos diferencia», dice Orianna Montanari. «Nuestro negocio es altamente individualizado porque cada ascensor es diferente».

En el futuro, el sector seguirá la tendencia hacia la individualización, pero Montanari está preparada para asumir el reto. La empresa invierte entre 4 y 5 millones de euros al año en tecnología nueva. Hoy, el mercado prefiere los ascensores sin engranajes y la empresa produce cabrestantes sin engranajes, más pequeños, silenciosos y ecológicos que los cabrestantes de generaciones anteriores. Gracias a esta visión de futuro, el éxito continuado de la empresa parece asegurado.

 


Una industria al alza

Los ascensores tienen un origen relativamente reciente. No fue hasta el siglo XIX cuando se desarrollaron ascensores que aplicaban principios de tracción (como una cabina sustentada por un cable que corría por una polea y un contrapeso que subía y bajaba por la pared del hueco del ascensor). Con la llegada de la electricidad en 1880, se introdujeron los engranajes. Los motores de velocidad variable y la tecnología electromagnética también permitieron mejorar las prestaciones de los ascensores. Los sistemas controlados por ordenador han mejorado la seguridad y la capacidad de programación. Los ascensores del futuro incorporarán fibra óptica, inteligencia artificial y motores individuales.

En 2006, el mercado global de ascensores se estimó en 32.000 millones de euros, según los principales fabricantes de ascensores y escaleras mecánicas. De esta cifra, el 40 por ciento corresponde a la venta e instalación de sistemas nuevos y el 60 por ciento restante al mantenimiento y modernización de sistemas existentes. A finales de 2006, había unos 8,3 millones de ascensores en todo el mundo, de los cuales 405.000 fueron instalados durante ese mismo año.


 

Rodamientos innovadores

La colaboración entre SKF y Montanari ha culminado en una innovación en cabrestantes para ascensores.

En su cabrestante estándar, Montanari utilizaba dos rodamientos de bolas apareados con contacto angular que se lubricaban con el mismo aceite utilizado para los engranajes. El problema es que las partículas de material provenientes del engranaje podían dañar el camino de rodadura de los rodamientos, lo que causa a su vez vibraciones y ruido.

SKF sugirió utilizar unidades integradas similares a las producidas para la industria de automoción, en la que los problemas de aceite, polvo y desgaste son de importancia crítica.

SKF ofreció una unidad de rodamientos para cubos de rueda HBU-1 de primera generación en vez de los dos rodamientos de bolas con contacto angular utilizados anteriormente. Una unidad de cubo con obturaciones integradas elimina casi por completo la contaminación y permite a SKF entregar rodamientos lubricados en fábrica con la grasa más apropiada.

Montanari necesitaba una solución de gran volumen (12.000 unidades al año) y SKF pudo modificar una unidad existente utilizada en la industria de automoción.

La unidad ya tenía las dimensiones correctas; sólo hubo que adaptar el lubricante y el juego axial a la aplicación. Por lo tanto, las modificaciones fueron mínimas y, al producirse en grandes volúmenes, fue una solución muy rentable.

En 2006, Montanari compró 30 unidades de prueba. «Las probamos dentro de la empresa, con clientes internacionales y con clientes italianos. Los resultados fueron tan buenos que pedimos 4.000 unidades unos meses después y 10.000 unidades para 2007», dice el director técnico, Stefano Bertoni.

La unidad de SKF ofrece importantes ventajas:

  • Menos tiempo de montaje
  • Menos costes en general
  • Los rodamientos se obturan y se lubrican en fábrica de por vida con la grasa más apropiada
  • Menos costes de inventario (una unidad de rodamientos en vez de dos rodamientos, dos obturaciones y lubricante)
  • Mayor seguridad. Porque el montaje es más sencillo y más fiable y al no tener que pensar en la lubricación, se simplifica y mejora el mantenimiento.