De madera a vatios

De madera a vatios

Resumen

ZPR es una fábrica de pasta de papel situada en Turingia, Alemania. Fue fundada como sociedad privada en 1883, y pasó a control estatal por la RDA en 1948. En 1994, después de la reunificación de Alemania en 1990, ZPR fue adquirida por el conglomerado canadiense Mercer International Group.
Hoy, la fábrica Rosenthal produce una pasta de papel de alta calidad en un proceso continuo modificado al sulfato. El uso de píceas procedentes de la silvicultura nacional con un elevado porcentaje de residuos de serrerías, combinado con la última tecnología de blanqueo, produce una pasta con propiedades muy buenas de refuerzo.
En 2007, la empresa produjo 327.000 toneladas de pasta de papel, registró ventas de 165 millones de euros y tenía 450 empleados.

Un comportamiento respetuoso con el medio ambiente puede tener muchas formas. En Zellstoff- und Papierfabrik Rosenthal GmbH, los excedentes de energía eléctrica de la fábrica de pasta de papel alimentan la red pública.

En los alboresde la era de los PC, el futuro era la oficina sin papel. Sin embargo, la realidad tomó otro rumbo y, en las tres últimas décadas, el consumo global de papel casi se ha triplicado, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. El consumo creció casi un 25 por ciento anual, por término medio, entre 1996 y 2006. Otra organización informa que la irrupción del correo electrónico en las oficinas, en los años 90, significó un incremento del 40 por ciento del uso de papel casi de la noche a la mañana. La realidad es que el mundo necesita papel.

La materia prima es la madera, en forma de astillas y troncos, convertida en pasta en las fábricas de pasta y ésta en papel y cartón en las fábricas de papel. Zellstoff- und Papierfabrik Rosenthal GmbH (ZPR) es una de las fábricas de pasta de papel más modernas y más ecológicas del mundo. Está situada a orillas del río Saale, al lado del pequeño pueblo alemán de Blankenstein en Turingia, cerca de la frontera con la República Checa.

Fundada como sociedad privada en 1883, ZPR pasó a control estatal por la República Democrática Alemana (RDA) en 1948. El régimen comunista no descollaba por el respeto de sus fábricas al medio ambiente y la fábrica de pasta de Rosenthal no fue ninguna excepción. Tras la reunificación de Alemania en 1990, el Mercer International Group, con sede en Vancouver, Canadá, compró la fábrica en 1994. Desde entonces, la protección del medio ambiente ha sido una prioridad máxima para ZPR.

Una de sus características más destacadas es que ZPR prácticamente no consume electricidad de la red pública. De hecho, la central eléctrica propia de ZPR genera la mayor parte de la electricidad que consume la fábrica y aproximadamente una tercera parte de la electricidad que genera, alimenta a la red pública. ¿Cómo lo hace?

“La reducción a pasta y el blanqueo producen licores que contienen valiosas sustancias químicas y extractivas de la madera”, explica Günter Brunner, ingeniero de ZPR. “Estos licores se incineran en una caldera de recuperación y, con el calor resultante, producimos vapor. Los residuos de la combustión se someten a un proceso posterior y se reutilizan para ‘cocer’ la madera. El vapor acciona una turbina, que genera de 42 a 46 megavatios, energía suficiente para 135.000 hogares. Utilizamos aproximadamente dos tercios en la fábrica y el excedente lo suministramos a la red pública. La otra fábrica de Mercer en Alemania, en Stendal, a unos 250 kilómetros de aquí hacia el norte, funciona de modo similar”.

“De toda la energía térmica producida en la fábrica, el 98 por ciento procede de combustibles biogénicos renovables: licores del proceso de producción y restos de madera o corteza”, dice. “El 2 por ciento restante, que procede de combustibles fósiles como gas natural y petróleo para calefacción, sólo se utiliza en las puestas en marcha, las paradas y para las cargas pico”.

Juntos, Rosenthal y Stendal aportan el 16 por ciento de la electricidad generada por biomasa sólida que se suministra a la red eléctrica alemana, lo que supone un ahorro anual de 1,2 millones de toneladas de dióxido de carbono que dejan de emitirse a la atmósfera.

 

En esta descripción,”recursos renovables” es un término clave. “El 80 por ciento de nuestras astillas y troncos procede de proveedores certificados por el PEFC”, recalca Brunner. PEFC es la sigla en inglés de Programa para el reconocimiento de sistemas de certificación forestal, un sistema global que pretende asegurar la sostenibilidad de los productos de la madera. Fundada en 1999, PEFC es una organización no gubernamental, independiente y sin ánimo de lucro con sede en Luxemburgo que promueve la gestión sostenible de los bosques a través de la certificación por terceros independientes. Actúa como una organización paraguas para la evaluación y el reconocimiento mutuo de programas de certificación forestal nacionales, desarrollados mediante un proceso multilateral. Actualmente, es el programa de certificación más importante del mundo, con 25 programas nacionales y más de un millón de kilómetros cuadrados de bosque certificado.

“Los bosques de donde proceden nuestras materias primas se mantienen y talan conforme a un sistema definido con precisión”, dice Brunner. “Garantiza la diversidad biológica y la capacidad de rejuvenecimiento y regeneración del bosque y cumple importantes funciones ecológicas, económicas y sociales a nivel local y nacional, tanto ahora como en el futuro”.

Los procesos respetuosos con el medio ambiente de ZPR también abarcan otros ámbitos. “Sin medidas preventivas, una fábrica de pasta de papel vertería cantidades de efluentes muy contaminantes a los ríos locales”, dice Brunner. “Nuestra fábrica está a orillas del Saale, que desemboca en el lago artificial más grande de Alemania, el pantano de Bleilochtal. Es un lugar muy popular para pasar las vacaciones y practicar deportes acuáticos, por lo que controlamos al máximo nuestros efluentes. Nuestro proceso en ciclo cerrado recupera el 99 por ciento de los productos químicos utilizados en la fabricación de pasta de papel y los devuelve al proceso. Y nuestra planta depuradora de aguas residuales es eficiente; podría tratar las aguas residuales de una pequeña ciudad. Ha reducido la demanda química de oxígeno del efluente –que es una forma de medir su nocividad– desde más de 90 kilogramos por tonelada
de producción en 1991 a menos de 8 kilogramos. Esos valores están muy por debajo de los límites permitidos en Alemania, que uran entre los más estrictos
del mundo”.

 

Los procesos químicosutilizados en una fábrica de pasta de papel también generan gases malolientes, principalmente dióxido de azufre. “Aparte de su olor acre, el dióxido de azufre es un contaminante atmosférico peligroso y el principal ingrediente de la lluvia ácida”, señala Brunner. “Durante el régimen de la RDA, las emisiones de dióxido de azufre a la atmósfera de ZPR superaban las 3.000 toneladas anuales. Hoy, gracias a nuestras instalaciones ultramodernas que captan y destruyen las emisiones, apenas llegan a la milésima parte de esta cifra”.

Brunner empezó a trabajar en la fábrica en 1968. “He visto algunos cambios”, dice. “Por ejemplo, al final de la era de la RDA, aquí trabajaban unas 1.600 personas. Hoy, trabaja menos de la cuarta parte de personal, pero se produce cuatro veces más pasta”.

ZPR celebra su 125 aniversario en 2008 y Brunner cumplirá 40 años de trabajo en la empresa. “Mi padre trabajó aquí durante 47 años y mi abuelo durante 46”, dice. “Ahora mi hija es la cuarta generación en la fábrica; es la directora financiera. Trabaja aquí desde hace ocho años. Eso suma 141 años para toda la familia. ¿Será un récord?”.


Socios sostenibles

El desarrollo sostenible es la clave de la colaboración de SKF con ZPR. SKF es el proveedor exclusivo de rodamientos de recambio para la fábrica de pasta de papel. Las tres fábricas de pasta de Mercer, ZPR, su empresa hermana Stendal y la fábrica en Celgar, Canadá, han adoptado la nomenclatura de rodamientos de SKF, que también les suministra productos de movimiento lineal y transmisión de potencia, y presta servicios de análisis de mantenimiento a ZPR. La fábrica utiliza exclusivamente sistemas de monitorización de la condición SKF para analizar el espectro de vibraciones en más de 4.000 puntos de la fábrica. SKF ya ha llevado a cabo un análisis de necesidades del cliente (CNA) para los equipos y se ha programado un análisis similar (CNA-ES) para las necesidades energéticas y sostenidas.

Hasta la fecha, unos 30 ingenieros y técnicos de mantenimiento de ZPR han asistido a los seminarios de formación de SKF. “Hay escasez de personal cualificado”, dice Adolf Korn, jefe de cuentas de la Service Division de SKF en Schweinfurt, Alemania. “La mejor manera de obtener empleados cualificados es formarlos uno mismo. Nuestros seminarios constituyen una opción efectiva y económica”. SKF ofrece una amplia gama de seminarios profesionales para impartir conocimientos en ingeniería y mantenimiento. Los centros de formación homologados de SKF ofrecen cursos prácticos y teóricos en aulas y talleres con máquinas, ordenadores y otros equipos de última generación.

 

 

 

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