CASTAÑAS Y FLEXIBILIDAD: UNA RECETA GANADORA

La industria alimentaria es muy competitiva. Los fabricantes de maquinaria no solo deben diseñar equipos de gran calidad; también deben adaptarse a las nuevas normativas gubernamentales, a los cambios en los gustos de los consumidores y a una sociedad más exigente en materia de salud e higiene.

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Marco Bosio, director de ventas de Boema S.p.A.

El éxito de Boema S.p.A., una empresa italiana que diseña y fabrica maquinaria para la industria alimentaria, se debe a su adaptabilidad y creatividad. La flexibilidad proactiva ha marcado su trayectoria ascendente desde el primer momento. Cuando dos jóvenes emprendedores, Giovanni Giorgio Bosio y Mauro Ponzo, pusieron en marcha su empresa en Neive (Piamonte) en 1979, querían poner su nombre al taller mecánico. Pero BOsio E (“y” en italiano) POnzo se habría convertido en BOEPO, que no sonaba nada bien en italiano. Así que utilizaron el apellido de Giovanni y el nombre de Mauro para crear BOEMA. Tampoco les parecía mal que el nombre sonara a La Bohème, la famosa ópera italiana.

Líder mundial del sector

Bosio y Ponzo adoptaron una estrategia ganadora desde el primer momento, tal vez inspirados por una frase del coro de apertura del segundo acto de la ópera: ¡Caldi i marroni! (castañas calientes). Decidieron centrarse en el pelado y procesado de las castañas, un nicho de mercado hasta entonces ignorado, e inventaron máquinas específicas para las castañas. Estas máquinas acabaron convirtiéndose en su tarjeta de visita y sus diseños todavía se usan hoy. “Somos el líder mundial indiscutido de este sector”, observa Marco Bosio, hijo del cofundador y director de ventas de la empresa.

Sin embargo, las castañas son estacionales, y la estacionalidad limita el crecimiento. Por lo tanto, los fundadores fueron incorporando productos secundarios no estacionales, como purés, mermeladas, alimentos congelados y cortados listos para comer, y alimentos infantiles. Para competir de manera efectiva, no solo ofrecían competencias técnicas, sino también la capacidad de satisfacer las expectativas de los clientes. “Hoy forma parte de nuestro valor agregado: dominio de los procesos mecánicos más creatividad más intuición más atención a las necesidades del cliente en una diversidad de sectores alimentarios”, explica Bosio.

Con estas confirmaciones positivas, empezamos a proponer unidades de rodamientos de bolas SKF para líneas de procesamiento de alimentos a otros clientes.

Giovanni Icardi, director técnico de Boema

Manipulación más delicada del producto

La introducción del pelado al vapor supuso otro paso más en la evolución de la empresa. No es la primera que utiliza el vapor para pelar papas y verduras, pero su solución permitió una manipulación más delicada del producto. En el caso de la fruta, le supuso una ventaja competitiva.

En 1994 Boema abrió una oficina comercial en Polonia. En 2006 se convirtió en centro de producción. Al igual que el centro original de Neive, ha sido ampliado varias veces desde entonces.

Bosio es optimista con respecto a las perspectivas de futuro de Boema. “La gente tiene que comer, así que nuestro mercado siempre existirá”, dice. Destaca la estrategia de la empresa de diseñar proyectos a medida para sus clientes, que define como una ventaja. “Adaptamos cada proyecto a las necesidades específicas del cliente”, dice. “Nuestro enfoque no es una máquina, sino una línea de producción entera”.

De cara a los próximos años, prevé que la maquinaria para el procesamiento de alimentos será más flexible, más higiénica y más limpia. Estará más automatizada y necesitará menos mantenimiento. Y para ello, harán falta flexibilidad y creatividad, que son exactamente las cualidades que han caracterizado a Boema desde el principio. Para esta ópera italiana, los aplausos continuarán.

Colaboración con SKF

Desde principios de la década de 2000, Boema compra rodamientos de SKF a través de un distribuidor local autorizado, Crosa. En 2017 Crosa presentó el director técnico de Boema, Giovanni Icardi, a Giovanni Negri, gerente de cuentas de SKF, con el objetivo de facilitar la comunicación entre las dos empresas. “Describió los servicios que ofrece SKF y nos informó sobre los componentes disponibles para nuestros equipos, además de adelantarnos algunos productos nuevos, no solo rodamientos sino también lubricantes”, recuerda Icardi.

Una de las novedades presentadas fueron las unidades de rodamientos de bolas SKF para líneas de procesamiento de alimentos, lanzadas ese mismo año y diseñadas específicamente para la industria alimentaria. Encajaron con las necesidades de Boema: los rodamientos están totalmente sellados y homologados para ofrecer protección alimentaria. Además, no necesitan mantenimiento y ofrecen un rendimiento alto, incluso en los entornos de limpieza más rigurosos. Tampoco necesitan relubricación. De este modo, se evita exponer a los trabajadores a situaciones potencialmente peligrosas en entornos húmedos y resbaladizos mientras realizan tareas de lubricación. También se reducen las posibilidades de contaminación de los alimentos.

Icardi valora positivamente la ausencia de mantenimiento. “El mercado actual solo quiere mantenimiento programado”, afirma. Otra ventaja de los rodamientos sin relubricación es la mayor libertad en el diseño de la maquinaria. Boema ya no tiene que asegurar un punto de acceso para la lubricación, y el cliente elimina el goteo poco higiénico de grasa.

Durante la implementación de la solución sin mantenimiento, Boema fue guiada por Simona Allio, de Ingeniería de aplicaciones de Italia. Los ingenieros de aplicaciones de SKF ponen sus amplios conocimientos técnicos a disposición de la oficina técnica para alcanzar los objetivos previstos.

En 2018 Boema probó las unidades de rodamientos de bolas SKF para líneas de procesamiento de alimentos, que adquirió a través de Crosa para garantizar un suministro sin problemas. Las instaló en el equipo de procesamiento de duraznos de un cliente. Los duraznos deben manipularse con delicadeza, con lavados frecuentes; sería una buena prueba para ver cómo funcionaba la línea en condiciones industriales reales.

Transcurrido el primer año, el cliente estaba satisfecho. Para la verificación, Boema envió datos y muestras de la línea a SKF, que confirmaron el buen rendimiento de los rodamientos. En una prueba realizada con otra máquina, el consumo de rodamientos se redujo a la mitad.

“Con estas confirmaciones positivas, empezamos a proponer unidades de rodamientos de bolas SKF para líneas de procesamiento de alimentos a otros clientes”, explica Icardi. “De este modo, pudimos transferir nuestros conocimientos técnicos validados a nuestros clientes. Posteriormente, algunos de ellos optaron por esta solución”.

Actualmente, la unidad de rodamientos de bolas SKF para líneas de procesamiento de alimentos es quizás la única de su tipo en Italia. Ha contribuido a afianzar la posición de Boema como líder del mercado de procesamiento de alimentos y es motivo de orgullo para la empresa.

Para obtener más información sobre las unidades de rodamientos de bolas SKF para líneas de procesamiento de alimentos, visite: https://www.skf.com/group/industries/food-and-beverage/skf-food-line-ball-bearing-units

Boema, S.p.A.

Fundación
1979

Sede
Corso Scagliola, 197 – 12052 Neive, Cuneo, Italia.

Filial polaca
FME Food Machinery Europe Sp.zo.o., Wyzne 261A – 38-120 Czudec, Polonia

Propiedad
Empresa privada

Líneas de productos
Equipos de producción a medida para el sector alimentario, que incluyen:

  • máquinas para procesar purés y concentrados, mermeladas, frutas y verduras frescas y congeladas, salsas, castañas, chocolates y cremas
  • depósitos y mezcladores de acero inoxidable

Cantidad de empleados
200

Ingresos anuales
30 millones de euros

Sitio web
www.boema.com