Fabricación

Volando sin alas

En el creciente mercado de los simuladores de vuelo avanzados, un fabricante suizo está en fase de despegue.

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Datos

Solución en plataforma

Los simuladores de vuelo de SimAviatik están basados en conjuntos de componentes de Siemens y SKF. Fueron diseñados inicialmente con una plataforma de movimiento de dos ejes y con dos accionamientos de la línea SKF Matrix de actuadores lineales, que más adelante fueron sustituidos por accionamientos de la serie Magforce. Para hacer más dinámica la plataforma, se añadieron otro eje y un nuevo cilindro electromecánico de la línea SKF CASM. Los accionamientos lineales se encajaron en una columna telescópica o tubo guía FRE para compensar las fuerzas colaterales que actuaban sobre la plataforma durante el movimiento. El mayor reto fue transmitir las capacidades de dirección a la plataforma de movimiento. La solución elegida por SimAviatik fue combinar los conocimientos de Siemens en sistemas de dirección con los conocimientos de SKF en actuadores.
Los actuadores SKF han sido diseñados para sustituir a las unidades neumáticas, generando un importante ahorro energético con el mismo rendimiento que un sistema neumático equivalente, que suele ofrecer una tasa de eficiencia de tan sólo un 6%. Para más información sobre los actuadores SKF, consulte el catálogo de nuestra gama de actuadores.

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SimAviatik

Contacto de venta

skf.schweiz@skf.com, skf.schweiz@skf.com

En el pequeño pueblo de Pratteln, a las afueras de Basilea, en Suiza, la sede central de SimAviatik AG destaca por su discreción. Los visitantes tienen que saber adónde van; no hay una fachada acristalada ni un aparcamiento espacioso que anuncie la presencia de la empresa. En su lugar, un estrecho camino conduce a la puerta de un garaje corriente.

Pero detrás de ese exterior anónimo se encuentra una nave de producción intensamente iluminada, poblada de cabinas de avión y de un reducido equipo de empleados atareados. Cada pequeña operación es meticulosa y está coordinada, al igual que los mecanismos de relojería que han dado fama al país.

“Ahora mismo estamos trabajando en un Boeing 737”, dice Markus Haggeney, su director general. No se refiere a un avión real sino al simulador de última generación de un 737. Estas máquinas se venden sobre todo -aunque no exclusivamente- a operadores de centros de simuladores de vuelo.

“Hay auténticos entusiastas que desean instalar un equipo como éste delante de la sauna de su casa”, dice Haggeney con una sonrisa, y describe el caso de un empresario suizo que tiene un simulador de vuelo de SimAviatik en el sótano de su casa. ¿Excéntrico? Quizás, pero a Haggeney le impresionan estos clientes. “La profundidad de conocimientos que muestran nuestros clientes es increíble”, dice. “Conocen al dedillo las normas de aviación, el cálculo del combustible o la navegación por radio”.

Con precios que van desde los 40.000 a los 160.000 euros, los simuladores de vuelo de SimAviatik pueden reproducir, con una precisión del 90 por ciento, la experiencia de un avión de verdad en pleno vuelo. La calidad es fundamental. Los simuladores se pueden entregar entre 8 y 16 semanas después de recibir el pedido, pero ningún equipo sale de la nave sin que un piloto profesional haya comprobado primero su calidad. Además, los clientes pueden programar un vuelo de prueba antes de la entrega para saber exactamente qué es lo que van a recibir. El proceso de entrega concluye con un último vuelo de prueba en el destino final del simulador.

SimAviatik fabrica simuladores de vuelo desde 2005. “Los fundadores dieron ejemplo con su espíritu pionero y demostraron que su idea funciona”, dice Haggeney. Aunque los primeros simuladores se vendieron mediante contactos particulares, la empresa ahora juega en otra liga, una que precisa la colaboración con Siemens y SKF (ver recuadro).

Los centros de simuladores de vuelo –los principales clientes de SimAviatik– se han multiplicado en los últimos años y el mercado global de simuladores se ha convertido en un mercado de masas.
A pesar de la creciente competencia, SimAviatik se mantiene en lo alto gracias a su identidad suiza, tradicionalmente asociada a la excelencia. “Un cliente que quiere un simulador de vuelo para un Boeing 737 quiere calidad, no sólo se fija en el precio”, insiste Haggeney.

En definitiva, el mejor argumento de venta de SimAviatik es su experiencia de vuelo: quien se pone detrás de los mandos en uno de sus simuladores de vuelo deja atrás el mundo corriente y asciende a un nivel superior.